jueves, 6 de diciembre de 2012

Las drogas




Definición de Drogas: Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es la más utilizada en la actualidad droga es toda sustancia que introducida en un organismo vivo por cualquier vía (inhalación, ingestión, intramuscular, endovenosa), es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central, provocando una alteración física y/o psicológica, la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de un estado psíquico, es decir, capaz de cambiar el comportamiento de la persona, y que posee la capacidad de generar dependencia y tolerancia en sus consumidores.

Ahora, según esta definición no solo la marihuana, cocaína, pasta base, éxtasis, o heroína son drogas sino también lo son el alcohol, el tabaco, la cafeína, y algunos fármacos.


El concepto de droga entonces se refiere a que la modificación puede ser perjudicial o beneficiosa para el ser vivo, y que depende del tiempo de administración y de la dosis y de las características del propio ser.


¿Cómo actúan las drogas?

Las drogas son sustancias químicas que modifican el funcionamiento de nuestro organismo. Cuando las introduces dentro del cuerpo (por ingestión, inhalación o inyección), las drogas llegan al torrente sanguíneo y son transportadas a distintas partes del cuerpo, como el cerebro. En el cerebro, las drogas pueden intensificar o adormecer tus sentidos, alterar tu estado de alerta y, en algunos casos, reducir el dolor físico.
Las drogas pueden ser útiles o nocivas. Los efectos de las drogas pueden variar según el tipo de droga, la cantidad que se toma, la frecuencia con la que se la usa y la rapidez con la que llega al cerebro; también varían según qué otras drogas, alimentos o sustancias se tomen al mismo tiempo. Los efectos también pueden ser diferentes según la química, la forma y el tamaño del organismo.
Si bien las drogas pueden hacerte sentir bien en un primer momento, a la larga pueden provocar un gran daño al organismo y al cerebro. Beber alcohol, fumar tabaco, consumir drogas ilegales e inhalar pegamento son actividades que pueden provocar grave daño al cuerpo humano. Algunas drogas afectan seriamente la capacidad de una persona para tomar decisiones acertadas. Los adolescentes que beben, por ejemplo, tienen más probabilidades de involucrarse en situaciones peligrosas, como conducir bajo los efectos del alcohol o tener relaciones sexuales sin protección.

La verdad sobre las drogas


Gracias a investigaciones clínicas y farmacológicas, existen miles de fármacos y drogas que ayudan a las personas. Los antibióticos y las vacunas revolucionaron el tratamiento de las infecciones. Los medicamentos permiten bajar la presión, tratar la diabetes y reducir el rechazo de los órganos trasplantados por parte de nuestro organismo. Los medicamentos pueden curar una enfermedad, hacerla más lenta o prevenirla, lo cual nos ayuda a disfrutar de vidas más sanas y felices. Pero también existen muchas drogas ilegales y nocivas que las personas consumen porque creen que las ayudan a sentirse mejor o pasarla bien.

Peligros para la salud

Efectos físicos. Los efectos físicos del uso de la cocaína incluyen constricción de los vasos sanguíneos periféricos, pupilas dilatadas y aumento en la temperatura del cuerpo, la frecuencia cardíaca y la tensión arterial. Algunos usuarios de cocaína informan sensaciones de intranquilidad, irritabilidad y ansiedad, tanto durante el uso como entre períodos de uso. Puede desarrollarse una tolerancia considerable al efecto de la droga, y muchos usuarios informan que buscan obtener tanto placer como la primera vez, pero no lo logran.
Paranoia y agresión. Las dosis altas de cocaína y/o su uso prolongado puede desatar paranoia. El usuario que fuma la cocaína de crack puede manifestar una conducta paranoica particularmente agresiva. Las personas adictas pueden deprimirse cuando dejan de usar la cocaína. Esta depresión los lleva a continuar el uso de la droga para aliviar la depresión.
Efectos a largo plazo. El uso prolongado de cocaína aspirada puede causar ulceración de la membrana mucosa de la nariz y puede afectar el tabique nasal lo suficiente como para colapsarlo. Las muertes relacionadas con la cocaína a menudo son resultado de paros cardíacos o convulsiones seguidas por paros respiratorios.
Peligro adicional. Cuando las personas mezclan la cocaína y el alcohol, están incrementando el peligro que presenta cada droga y causando, inadvertidamente, una interacción química compleja en el cuerpo. Los investigadores han encontrado que el hígado humano combina la cocaína y el alcohol para fabricar una tercera sustancia, el cocaetileno, que intensifica los efectos eufóricos de la cocaína y aumenta, posiblemente, el riesgo de muerte súbita.

Adolescentes Prevenir que tu hijo adolescente consuma drogas



 

Cuando se trata del consumo de drogas es mucho mejor prevenir desde el principio que luego tratar una adicción.

Pero ¿ cómo pueden los padres prevenir o impedir que sus hijos adolescentes consuman drogas? Es complicado, y la última decisión sobre si consumir drogas o no sólo puede ser tomada por nuestros hijos, pero sí podemos ayudar a que sean responsables y sepan las consecuencias del posible consumo.


Y también darles armas para rechazar. Aquí ofrecemos algunos consejos.

Sinceridad en todas las conversaciones relacionadas con la droga. Muchos de los que ahora somos padres hemos probado sustancias en el pasado, y es un error mentir a nuestros hijos adolescentes al respecto. Intenta no evadir la pregunta, ponerte incómodo ni tampoco responder con un "¿a ti qué te importa?". Ya hemos tratado la importancia de lograr tener una buena comunicación con los hijos adolescentes. Y cuando se trata de un tema tan grande como el de la droga, es especialmente importante que tu hijo pueda confiar en ti. Si intuye que mientes, perderás credibilidad. Además, reconocer que has tomado ciertas sustancias da mayor credibilidad a tu rechazo actual. Si eres uno de los que sí tomó en el pasado, utiliza la experiencia para darle información. Subraya los daños que hacen ciertas drogas y cómo afectan de forma negativa la capacidad de concentración (algo especialmente importante durante la adolescencia), de razonamiento y de relaciones. Háblale de casos reales, de posibles amigos que lo perdieron todo por culpa de una adicción.
Conviértete en aliado o aliada de tu adolescente. Si no sabe cómo decir que no, que te utilice a ti. "Mi padre me mataría". Si tiene algún contacto con una de las llamadas drogas blandas (tabaco, alcohol, hachís...), no le recrimines de forma automática. Es preferible que pueda compartir estas primeras ( y, en muchos casos, inevitables) experiencias para que tú puedas ayudarle a que no se conviertan en hábito. Si te conviertes en aliado/a (NO amigo, porque debes retener tu autoridad como madre o padre) en cuanto al consumo de drogas, se sentirá capaz de llamarte para que vayas a sacarle de una posible situación o fiesta que vaya fuera de control.
Conocer a los amigos de tu adolescente. Es importante conocer a los amigos - y si es posible los padres de los amigos - de tu hij@ adolescente. Esto te ayudará a seguirle la pista si está en una época evasiva o poco comunicativa.
Mantenerte en contacto con tu adolescente cuando no estáis juntos. A esta edad los teléfonos móviles son una gran ventaja. Envíale mensajes, dile que te llame a ciertas horas, o deja notas en tu casa si no vas a estar cuando llegue del colegio. Si pasas muchas horas fuera de casa, no dejes a tu adolescente solo en casa sin nada que hacer. Búscale alguna actividad extraescolar, contrata clases particulares para que aprenda algún instrumento musical.... Hay estudios que indican que los adolescentes que tienen intereses y una vida ocupada tienen menor probabilidad de consumir drogas que los adolescentes que quedan en la calle o salen con amigos sin realizar ninguna actividad más allá que estar juntos. Si le gusta hacer deporte, anímale en todo lo que puedas. El deporte supone un magnífico escudo contra las drogas.
Hablar con frecuencia sobre el tema de las drogas con tu adolescente. Aprovecha programas de televisión para verlos juntos y comentar sobre los contenidos.
Crea un ambiente anti-droga en el hogar. Establece unas normas muy claras. En tu familia, nadie toma drogas. Esto no quiere decir que vayas a marginar a un hijo adolescente que te confiesa haber tomado alguna sustancia. Pero sí demuestra un rechazo colectivo al asunto, y que existen actividades más divertidas y sanas en las que emplear el tiempo.
Organiza actividades en familia. Planifica alguna excursión y deja que tu adolescente colabore en la organización. Desayunar y cenar en familia, porque las estadísticas indican que niños que cenan habitualmente con su familia tienen menor probabilidad de liarse con las drogas.
Enseñar dando ejemplo. Es evidente que no tienes ninguna fuerza moral para exigir a tu adolescente que se abstenga de tomar sustancias que tú tomas. Si abusas de alguna sustancia, ahora es el momento más que nunca para buscar ayuda de forma urgente. Y si tienes amigos que tomen ciertas drogas, tal vez sea el momento para buscar nuevas amistades.
Saber qué hacer en los momentos de mayor exposición a las drogas. Cuando tu adolescente empieza a salir por la noche, pregúntale todo hasta que sepas con detalle a dónde va, con quién y qué van a hacer. Establece la hora de regreso y la forma de regresar. Habla con los padres de sus amigos y, al ser posible, organiza un sistema rotatorio de recogidas por fin de semana, con tal de compartir con ellos la responsabilidad de llevar a vuestros hijos sanos y salvos a casa. La mañana después, intenta pasar un rato con tu adolescente para que te pueda contar anécdotas de la noche anterior. No le hagas un interrogatorio porque se resistirá. Y además tiene derecho a su intimidad. Pero adopta una postura dialogante y abierta, para que sepa que si quiere compartir alguna información contigo, lo puede hacer con total confianza.